Como os comentamos hace unas semanas, Rufián y yo llevamos viviendo juntos poco más de un año, pero este tiempo ha bastado para aprender algunas cosas el uno del otro. Y la verdad es que, en este tiempo, el que más ha aprendido he sido yo, posiblemente porque soy el que más cosas ignora, pero también porque Rufián es un perro humilde que no tiene necesidad de demostrarte a cada momento todo lo que sabe.
Y donde Rufián demuestra ser todo un señor y un profesional es con el género femenino. Cuando uno ha tenido ya un perro y conoce unas cuantas decenas más sabe que, como en el caso de los humanos, los hay más y menos listos, más y menos persistentes, más y menos pesados, más y menos sexuales.
Y Rufián es el rufián que toda dama desearía.
Primero de todo, y al contrario que otros, Rufián no es el típico perro que intenta montarse todo lo que mueve, ya sea macho, hembra, humano o pierna. No señor. Rufián sólo está interesado por el mundo perruno y, aunque yo hubiera respetado cualquier orientación sexual, su interés se reduce al género femenino.
Segundo: Rufián tiene un radar. Rufián, como todos los perros, percibe cuando una perra está en celo. Pero en su caso lo hace de una manera casi perfecta. Si Rufián se muestra más amistoso de lo habitual, la perra está en celo. A veces sin que el dueño lo supiera. Si la perra está en celo pero no en los días en los que verdaderamente está dispuesta, mientras el resto de los perros del parque le dan la murga de una manera considerable, Rufián lo observa todo desde lejos con una especie de sonrisa en la boca. Él sabe que están perdiendo el tiempo.
Tercero: Si la perra no está en celo, Rufián ni lo intenta. Se acerca amistoso, le da los lametones, juega un poco con ella, y después sigue a lo suyo. Resultado: todas las perras del parque se acercan a Rufián y, cuando están en celo, un poco más y con más aviesas intenciones.
Cuarto: La vida sexual de un perro, y más cuando no tienes un sobrevalorado pedigrí, no es fácil. Así, cuando hay una perra en celo y dispuesta y Rufián también está interesado, generalmente es su dueño el que no está interesado en tener cachorros (y Rufián y yo defendemos siempre maternidades responsables, porque hay demasiados perros no deseados y abandonados). En esos casos, aunque Rufián lo intenta unas cuantas veces y me esquiva otras tantas a mí, cuando le pongo la correa y hemos caminado unos metros, se olvida del asunto. Sin rencor, sin malos rollos, no es posible, pues no es posible, la vida sigue y quedan un montón de cosas por explorar.
Y es estas cosas es donde compruebo que Rufián tiene una inteligencia natural mucho mayor que la mía. Porque siempre es amable, porque sólo lo intenta cuando hay posibilidades, porque acepta los contratiempos con deportividad y sin lamentos, y no echa de menos lo que no puede ser y no se obsesiona.
Sí, me temo que tengo muchas cosas que aprender de Rufián. Y estoy seguro de que recorriendo Europa con él en un Citroën Ds3 conseguiré aprender algunas e incluso enseñarle otras, aunque me temo que en mi caso las cosas que podré enseñarle serán mucho más banales.
Y, quién sabe, tal vez, en cualquier momento de nuestro viaje, él ceda su asiento de copiloto a una mujer y esta mujer y yo observaremos desde el espejo retrovisor a Rufián y su compañera perruna.
Estaría bien, ¿verdad?

























Buenisisimo el post, me encantó! :) Un genio Rufián, sin duda un ejemplo para los hombres jaja.
ResponderSuprimirSaludos!
Hola Rufián y Señor -sin olvidar mis saludos para el viejo cascarrabias-!!!
ResponderSuprimirSoy la abrazadora oficial de Koalas, y justo acabo de darme un paseo por vuestro blog. Sois muuuuuu tiernos todos, de veras. Me encantáis!!!!!!!
Y bueno, lo cierto es que me parece una inicitiva muuuu creativa la de vuestro blog. Así que ahí va mi voto, y un 11 en para presentar el producto mediante nuevos formatos no-convencionales!!!
Un abrazo desde Australia!!!!
Un auténtico Dandy canino :-)
ResponderSuprimirLa verdad que hay pocos perros "listos" que sepan superar su instinto. Lo que demuestra que hasta ellos pueden desarrollar la inteligencia. Lo que me sorprende es que consigas hacerle perder el interés y siga como si tal cosa. La última vez que intenté quitarle el apetito a un perro casi acabo con garfio como mano...
Un saludo.
Oski.
Filigrana: Muchas gracias... y sí que es un genio, de verdad, para qué vamos a engañarnos... más listo que la mayor parte de los perros y los humanos... por lo menos más listo que el humano que esto escribe... ;-)
ResponderSuprimirVitta: Como ya te hemos dicho por otras vías, muchas gracias a ti también... también por lo de tiernos... :-)
Y con respecto a lo de la idea del blog, la creatividad y la presentación por medio de formatos no convencionales... A ver si en Citroën se dan cuentaaaaa!
Y, para Tropiezos Y Trapecios... No te creas, hay muchos perros listos (aunque sguramente no tantos ni tanto como Rufián)... Lo que pasa es que, muchas veces, nosotros, los seres humanos, disfrazamos nuestros instintos con esas cosas que llamamos 'cultura', 'inteligencia' y 'racionalidad', ¿no creéis?
Hola! Aquí estoy visitando tu blog, pero no será una visita nada más, seguro que me ves a menudo por aquí. Ya me he hecho vuestra seguidora :)
ResponderSuprimirUn saludo!
Enhorabuena por el blog, me ha encantado. Te diré que deseo tengas la suerte del chico de la película "Ciento y un dálmata", encuentres a tu compañera perfecta y Rufián a su perra perfecta. Ah! y buen viaje por Europa.
ResponderSuprimirSalu2
PD: gracias por votar mi blog Con ruedas y a lo loco. Te sigo
Rufián debe tomar precauciones. Os seguiré leyendo.
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